5 de Noviembre del 2013.

Marta, la mujer que invitó a JESÚS a su casa, no podía imaginar todo lo que esa invitación traería a su vida. Vivía en Betania, con sus dos hermanos, a unos tres kilómetros de Jerusalén. No sabemos si había conocido al SEÑOR JESÚS antes de aquel día en que le expresó su deseo de tenerlo como invitado en su casa, o si le conocía o lo había oído tiempo antes; lo importante es saber que su decisión fue recibir al Maestro en su casa.

La decisión de Marta traería grandes bendiciones a su vida y a su familia.

¿Quiere usted también recibir esas bendiciones?