A través de mis 17 años de vida, si hay algo que he aprendido es que nada es imposible para Dios. En la Biblia vemos muchos ejemplos de personas ordinarias pero que tenían un Dios extraordinario. Ninguna de estas personas eran capaces, en sus propias fuerzas, de hacer cosas tan grandes y únicas. Pero cuando sirves a un Dios que es todopoderoso te das cuenta que al que cree en El, aún cuando no entiende, todo le es posible.

Moisés abrió el mar rojo en dos, nadie hubiera pensado que esto fuera posible, ni siquiera él. Pero aún así creyó en Dios.

Noé duró 120 años construyendo un arca y seguramente muchas personas pensaron que él estaba loco. Pero aún así creyó en Dios.

Estoy segura de que Josué pensó que no tenía mucho sentido derribar un edificio con trompetas y alabanzas. Pero aún así creyó en Dios.

No creo que Abraham pensara que tenia sentido que Dios le pidiera que matara al único hijo con el que El ya le había prometido una gran nación. Pero aún así creyó en Dios.

Jesús le dijo a sus discípulos que dieran de comer a 5,000 personas con solo 5 panes y 2 pescados. Ellos pensaron que Jesús estaba loco, pero aún así creyeron en El.

Tampoco Pedro comprendió cuando Jesús le dijo que caminara sobre el agua, y yo sé que seguramente tenía miedo. Pero aún así creyó en Jesús.

Leemos estas historias tantas veces y pensamos que son buenos ejemplos del poder de Dios y Su amor, pero se nos hace tan difícil creer que aún son posibles. Pensamos que Moisés, Abraham, Josué, Noé o los discípulos tienen algo que nosotros no tenemos, pero Dios es el mismo ayer, hoy y para siempre. El solo pide que creamos en Él, aún cuando no comprendamos sus propósitos, y que seamos obedientes. El se encargará de lo demás y durante ese proceso el nos promete llenarnos con su paz.

 “Tú guardarás en completa paz, a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” (Isaías 26:3)

 Lisa Yabra (17 años)